Sistemas De Extinción a Base de Agua

Los sistemas de extinción de incendio a base de agua trabajan de forma autónoma con medios de almacenamiento propio de agua y/o con conexiones que permitan recibir apoyo bomberil. Son utilizados comúnmente en áreas donde lo más importante es el resguardo de la infraestructura, ya que la activación de este sistema ocurre cuando el incendio se encuentra bastante avanzado.

A los fines de la protección contra incendios, es un sistema integrado por tuberías subterráneas y aéreas, diseñado de acuerdo con normas de ingeniería en protección contra incendios. La instalación incluye una o más fuentes de abastecimiento automático de agua. La parte del sistema de rociadores que se ubica sobre el terreno, es una red de tuberías especialmente dimensionada o diseñada hidráulicamente, instalada en un edificio, estructura o área generalmente superior a la cual se anexan rociadores siguiendo un patrón de distribución sistemático.

Se requieren rociadores automáticos en todo edificio comercial nuevo con:

En la totalidad de las edificaciones con tres o más pisos.

En la totalidad de las ocupaciones cuya área bruta sea mayor que 1115 m2 (12000pies2)

En la totalidad de las ocupaciones comerciales que tengan niveles por debajo del nivel de salida con un área superior a 230 m2 (2500pies2)

Todo edificio con una planta de más de 1400 m2 (15000pies2)

Todo edificio comercial que supere los 2800 m2 (30000 pies2) de superficie total

En la totalidad de las ocupaciones comerciales que tengan niveles por debajo del nivel de salida con un área superior a 230 m2 (2500 pies2)

El sistema de extinción por agua es el más utilizado por su bajo coste y su alta efectividad a la hora de controlar y suprimir los fuegos. Sus características convierten a este sistema en el más exitoso. El agua es fácil de transportar y bombear pudiéndose obtener de acueductos públicos, pozos, largos, ríos o piscinas, entre otros. La facilidad que aporta para su uso en la extinción de incendios lo convierte en el método más elegido, siendo estable, poco corrosivo y no tóxico. La seguridad que aporta en compartimentos ocupados lo convierte en un sistema óptimo para la extinción.